21 mayo 2022

Pero sólo era la tumba de un perrito

Álamo, Ver.- Luego de notificar el hallazgo de un entierro clandestino en un terreno perteneciente al ejido Pueblo Nuevo, rápidamente fue desplegada la movilización de elementos de seguridad pública y Sedena en la zona para ubicar el sitio de los restos, conociéndose más tarde que el cuerpo sepultado no era de un ser humano, sino el de un perro.

Fue durante la mañana de este viernes, cuando corrió la alerta por la presencia de restos -aparentemente humanos- en Pueblo Nuevo, cerca del cárcamo de la Comisión de Aguas del Estado de Veracruz (CAEV), por lo que de inmediato se dirigieron patrullas al sitio, quienes después de peinar la zona pudieron localizar el lugar del hallazgo, ubicando la tumba muchos metros más adelante, cruzando la ladera de un cerro cercano.

En el lugar ya se encontraba la autoridad ejidal en compañía del encargado del terreno, de nombre Tomás Cruz, de ocupación profesor, así como una patrulla y elementos ministeriales, quienes fueron enterados por el mismo Tomás Cruz que él había sido el que había enterrado a un perro a un lado del camino, poniéndole incluso una cruz a la sepultura.

Relatando que fue un peón el que encontró la tumba esta mañana y espantado notificó a las autoridades, pero una vez que se aclaró esta situación se retiraron las autoridades del lugar dejando a “Firulais” descansando en paz.

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