12 abril 2026

En Álamo, así la recordamos:

-Se presentó el 06 de octubre de 1999.

-Fue una de las catástrofes más grandes del municipio, que no se repetía desde las crecientes de 1927 y 1955, presentes en la memoria de muchos de nuestros abuelos.

-En ese entonces el priista Ernesto Zedillo Ponce de León era el presidente de la República.

-El perredista “Pepe” Faisal era alcalde del municipio de Álamo.

-La creciente inundó la mayoría de las colonias y casas de esta localidad, así como la mayoría de los negocios, incluyendo el mercado municipal “Miguel Hidalgo”, que resintió una pérdida total.

-El municipio quedó incomunicado y se suspendieron los servicios de agua, luz y teléfono. Familiares de otros municipios o estados lloraban desconsolados al saber que la ciudad había desaparecido bajo el agua.

-Pasaron horas hasta que algunos habitantes pudieron ser rescatados por el Ejército Mexicano de la segunda planta de sus casas, del techo de lámina de sus hogares o incluso de los árboles; las cifras oficiales nunca dieron a conocer el número de personas desaparecidas en realidad.

-Las pérdidas en la agricultura y ganadería del municipio fueron incontables.

-El miedo de que se abrieran las compuertas de las presas y terminaran devastando a la ciudad mantenía aterrada a la población.

-De igual manera, se temía que el puente «José López Portillo» colapsara luego de que un enorme árbol de álamo le cayera encima y lo cimbrara, quedando la ciudad aislada.

-Los primeros en traer ayuda a Álamo fueron los habitantes de comunidades que no habían sido afectados por el agua, trayendo comida caliente, ropa y víveres a sus conocidos y a desconocidos, a pobres y ricos, a grandes y pequeños, pues no había qué comer en toda la ciudad.

-En ese momento se conoció el verdadero valor de los alamenses, su solidaridad y su amor incondicional hacia el prójimo.

-Sin embargo, también se conoció la ambición de algunos, pues tortillerías de la redonda se aprovechaban vendiendo un kilo de tortilla a precios casi inalcanzables y otros, como Súper Alán, vendía productos echados a perder a la ciudadanía en los días posteriores.

Quienes vivimos esa “pesadilla”, aún podemos recordar las lecciones de vida que nos dejó la catástrofe, a pesar de ello Álamo sigue y seguirá en pie, apoyándose unos con otros.

Recuerdo además que nunca se perdió la fe en DIOS, y tras la rápida recuperación de la ciudad, ese año en muchos hogares se vivió un festejo de Todos Santos muy sobrio pero muy significativo, pues en todas las casas católicas hubo algunos tamalitos y un ramo de flores en sus altares.

¿Y tú, dónde estabas en la creciente del ’99? (Obviamente no se aplica para las generaciones posteriores).

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