Álamo, Ver.- Las bajas ventas registradas en algunos establecimientos con venta de productos perecederos, como las carnicerías, obligan a los propietarios a refrigerar por más tiempo de lo debido los productos cárnicos, muchos de los cuales entran en proceso de descomposición a pesar de encontrarse en refrigeración.
Para evitar pérdidas, algunos establecimientos de este tipo continúan realizando la venta de estos productos a pesar de saber que estos puedan ya no ser aptos para el consumo humano, tal como le sucedió a una vecina de la colonia Bella Vista, quien hace un par de días compró una cabeza de cerdo en una carnicería, ubicaba sobre la calle Bucareli, de esta localidad, la cual se encontraba en mal estado.
De acuerdo a la afectada, dijo que utilizarían la cabeza del cerdo para preparar unas carnitas, pero al llegar a su domicilio se percató que la carne despedía un olor nauseabundo, de las fosas nasales escurría un líquido pestilente y el hocico tenía un color raro.
Por lo que de inmediato retornó a la carnicería para exigir la devolución de su dinero o que le cambiaran el producto, recibiendo el cambio de la carne por otra en mejor estado, externando los encargados de la negociación que no se habían percatado del estado de la misma.
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