Poza Rica, Ver.- Perredistas con mala reputación perjudican la campaña a la presidencia municipal del candidato por la coalición Va Por Veracruz, Lalo Velázquez.
La imagen de Javier Romero conocido como “el ojón” y Carlo Magno Mendoza Trápala en lugar de sumar le restan simpatía y votos, los coordinadores prefieren callar y se vuelven cómplices del comportamiento que parece de burdel y no de una campaña seria.
Entre botellas de buchanan´s y planchas de cervezas hacen proselitismo prometiendo puestos en la presidencia municipal a las jovencitas como sucedió en la colonia Mecánicos de Piso, donde la madre de la futura secretaria particular de Lalo Velázquez ya presume el puesto que tendrá en el ayuntamiento.
Mientras Lalo Velázquez se esfuerza por dar una imagen de hombre responsable, serio y dedicado a su familia, militantes como Javier Romero y Carlo Magno echan todo el esfuerzo del candidato al arroyo del hueleque, hasta da la impresión de que lo que quieren es el fracaso en las urnas para Lalo.
Cría fama y échate a dormir, y eso pasa con Javier Romero con historias de traición en el PRI y en el mismo PRD, negociador de las estructuras, en tanto Carlo Magno Trápala es otro ventajoso cuando tiene el hueso como lo hizo en Patrimonio del Estado, luego una ciudadana lo señaló en redes sociales de “trácala”, asegura le pidió dinero por un asunto jurídico que nunca le resolvió y para colmo, ya no le daba la cara.
“A Javier Romero le da lo mismo si Lalo Velázquez pierde o gane pues tiene asegurada su quincena en la nómina del ayuntamiento como suplente del regidor Fausto J. Cabrera Dávila”, esto comentan militantes perredistas.
La candidatura de Javier Romero no es garantía de apoyo sincero hacia Lalo Velázquez, al igual que Carlo Magno Mendoza Trápala saben que no encajan en el equipo del candidato, los hechos hablan por sí solos.
Javier Romero y Carlo Magno son aves de mal agüero, estuvieron cerca del regidor famoso por el coma diabético y muerto en política Fausto J. Cabrera Dávila, en lugar de ayudarlo lo destruyeron algunos comentaron que dio la impresión de que la caída de Fausto el regidor fue encomienda de Goyo Gómez, ya para en ese tiempo del coma diabético, tanto Javier como Carlo Magno estaban en cuerpo y alma con el preso en el Estado de Oaxaca.
Por cierto, ni a Javier ni a Carlo Magno se les ha visto gritando “Fuerza Goyo”. De eso habla la militancia perredista que cuando el barco se hunde, ya saben ustedes quienes son las primeras en correr. ¡Ni hablar!
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