Por primera vez en más de 4 siglos, el atrio de la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, lució vacío. Ese mismo recinto sagrados que anualmente reúne a millones de creyentes en la Virgen del Tepeyac este año sólo fue iluminado con más de 15 mil veladoras acompañadas de un tapete artesanal de Huamantla, Tlaxcala, realizado especialmente para esta ocasión.
Anoche, 11 de diciembre, las mañanitas a la Virgen de Guadalupe fue suplida por el silencio y es así que pasará a la historia esta celebración. Hace unos días la Iglesia Católica Mexicana hizo un llamado urgente a todos los ciudadanos a limitar sus salidas, quedarse en casa y a extremar las medidas de prevención ante un nuevo y acelerado aumento de contagios de COVID-19 en el Valle de México.
Incuso, el Papa Francisco, ofreció la indulgencia plenaria a quienes celebracen a la Virgen del Tepeyac desde sus hogares, esto debido a que el Cardenal Carlos Aguiar Retes envió una carta al Sumo Pontífice en la que pidió la indulgencia plenaria en favor del pueblo mexicano, católico y Guadalupano, ya que por acuerdo de autoridades eclesiales y sanitarias, todas las festividades presenciales en la Villa fueron canceladas.
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