El cielo se mostró con majestuosidad: primero con un poco común color amarillo, para tornarse naranja y posteriormente a rojo y violeta, antes de dar paso a la noche.
¿Qué sucede para que cambie el color del cielo de azul a rojo, naranja y amarillo? La luz del sol es blanca. Es decir, es la suma de todos los colores del arco iris (rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta).
Viaja desde el sol a la Tierra sin alterarse hasta que penetra en la atmósfera. Entonces choca con las partículas que la componen. A grandes rasgos son polvo, gotas y cristales de agua, sal y las moléculas que forman el aire: oxígeno, nitrógeno y gases nobles.
Todos estos elementos juntos dispersan los rayos de sol. Es decir, los absorben y a continuación emiten en todas las direcciones como si fueran bolas de billar. Cada elemento lo hace de una manera según sus particularidades.
Por ejemplo, las gotas de agua son partículas grandes y dispersan todos los colores en todas las direcciones. Por eso, las nubes, que están compuestas de gotitas de agua, son blancas.
Por su parte, el nitrógeno y el oxígeno dispersan más el color azul y violeta, que emiten en todas las direcciones, mientras que dejan pasar los tonos naranjas y rojos en línea recta.
Por la tarde, sucedería lo mismo si no fuera porque el Sol está bajo. En esa posición sus rayos recorren hasta 10 veces más atmósfera hasta llegar a nuestros ojos que cuando está el Sol en el cenit.
Así, los tonos azules sufren tal dispersión que no llegan a nuestros ojos mientras que el naranja, rojo y amarillo sí. Cuantas más partículas sólidas hay suspendidas en el aire más coloridos y saturados son los atardeceres.
El cielo se tiñe de rojo en el crepúsculo cuando el aire está sucio con partículas (de ceniza, polvo, etc) y filtra la luz solar. La porción de luz solar con menor longitud de onda (violeta, azul y verde) rebota contra esas partículas y se dispersa (se diluye!), mientras que la de mayor longitud de onda (amarillos, naranja, rojos) pasa casi «sin problemas». En el crepúsculo, el sol bajo atraviesa más cantidad de atmósfera, y en consecuencia encontrará más partículas que hacen que sólo pase la luz con tonos rojizos (mayores longitudes de onda).
En fin, insisto vimos un fenómeno natural increíble que pocas veces se deja ver en la zona norte de Veracruz, particularmente en el municipio de #Papantla. ¿Se dieron cuenta que sus cámaras o celulares no detectaban los mismos tonos? Las lentes no detectan y no son tan sensibles a la luz (mismo que provoca el color) como el poderoso ojo humano.
Hay que voltear a ver al cielo de vez en cuando.
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